martes, 24 de junio de 2014

Frankenstein No Me Asusta


Tras varios años en el que el horror fue opacado por la oleada sci-fi que inundo los cines con la toda la paranoia atómica proveniente de la Guerra Fría, el terror salió de las sombras en que venía sumergido de la mano de la productora británica Hammer Films que retomo el sendero que la Universal había caminado de la mano de los monstruos clásicos. Así es como la Hammer emprendería un camino que la llevaría a revivir las pesadillas de los fanáticos del género que veían un resurgir moderno de los monstruos que les asustaron cuando eran niños, la piedra angular de esta cruzada seria The Curse of Fankenstein (1957), primera película enfocada en el terror de la productora que ya había pasado por la ciencia ficción y que veía en este género la oportunidad de llenar sus arcas. 


La historia retoma la obra original de Mary Shelley con un Dr. Victor Frankenstein -interpretado por un parco Peter Cushingque junto con su colega el científico Paul Krempe se empecinan en encontrar la manera de crear vida de manera artificial. Los años pasan y la investigación va dando resultados reviviendo pequeños animales, pero Frankenstein quiere ir más allá obsesionándose con la idea de crear un humano perfecto, idea que será rechazada por Krempe que considera inmoral tal posibilidad. Pese a las negativas de su compañero Frankenstein continúa con su investigación robando varios cadáveres extrayéndoles las partes necesarias para su creación que pronto cobrara vida en la piel de un desconocido Christopher Lee perdido en medio del horrible maquillaje con el que se diseño al personaje, mucho más cercano a la idea original de la obra de Shelley, pero no por gusto propio ya que los derechos de la espeluznante imagen creada por la Universal seguían en su poder imposibilitando a la Hammer para explotarla. 


Esta situación para mi es el gran pecado de la película que sin demasiadas pretensiones logro capturar mi interés, pero tras la aparición del monstruo todo esto se fue al traste pues resulta casi imposible soportar la presencia de un monstruo que produce más grima que otra cosa llevando la película en un camino cuesta abajo que solo levanta un poco en los minutos finales cuando por fin vemos como Frankestein vence a su creación lanzándolo en un pozo repleto de ácido, momento que celebre a rabiar por qué no creí que pudiera soportar demasiados minutos más una película que obviando el afán completista de los amantes del género es fácilmente olvidable guardando espacio para productos mucho más satisfactorios como los que realizara la Hammer en los años venideros a esta producción.

No hay comentarios: