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martes, 17 de junio de 2014

El Experimento Filadelfia

Tenía pendiente un revisionado The Philadelphia Experiment (1984) película de la que recordaba muy poco y que siempre dejaba en el tintero, por eso en una ataque de nostalgia me puse de nuevo con la obra de Stewart Raffill que con una manito de John Carpenter llevo a la gran pantalla la historia del supuesto experimento realizado por el gobierno de los Estados Unidos, que buscando obtener la invisibilidad para su flota, envió a la nada a uno de sus navíos con consecuencias catastróficas. La película toma esta premisa como excusa para colarnos una historia de viajes en el tiempo en la que dos de los tripulantes del barco desaparecido, los marines David Herdeg y Jim Parker viajan de 1943 a 1984 a través de un agujero de gusano que crea el experimento. Ya en 1984 los dos viajeros se encontraran con una sociedad desconocida a la que no entienden, llevando la historia por los típicos guiños sobre la cultura popular con una incesante necesidad de mencionar la marca Coca Cola a modo de patrocinadores ocultos.


Las cosas se complican cuando Parker comienza a sufrir una extraña reacción que provoca descargas eléctricas, es este momento cuando entra en escena Nancy Allen, la cual les ayudara en su búsqueda de comprender lo que sucede, convirtiendo la historia casi en un procedimental policíaco que hace que la película pierda muchísimo ritmo, ni siquiera la desaparición (en medio de rayos y centellas) de Parker anima la trama que se le va de las manos a Raffill, el cual cierra la película con un final demasiado correcto para una historia que en el papel resultaba más apta para la alegría conspiranoica que para el acicale romanticón de las comedias rosas pero que por alguna razón (Coca Cola?) se decantaron por la segunda opción que nos deja justo donde empezamos, sin saber nada de lo que paso, pero con la bonita sensación de David y Nancy vivirán felices para siempre. 


                                     

lunes, 16 de junio de 2014

Momentos POP – Ultimátum a la Tierra


Klaatu: pronto me marcharé, y disculpen si no me ando con rodeos. El universo es cada día más pequeño, y la amenaza de agresión por parte de cualquier grupo ya no puede tolerarse. Debe haber seguridad para todos, o nadie estará seguro. Esto no significa renunciar a la libertad, excepto la de actuar irresponsablemente. Sus antepasados lo sabían cuando crearon las leyes para gobernarse, y usaron policías para respetarlas. Los habitantes de otros planetas hemos aceptado este principio. Tenemos una organización para la protección mutua de todos los planetas, y para la total supresión de la agresión. La prueba de una autoridad así es la fuerza policial que la sostiene. Para que se cumpla, hemos creado una raza de robots. Su función es patrullar los planetas en naves espaciales como ésta, y mantener la paz. En asuntos de agresión, tienen un poder absoluto sobre nosotros que no puede revocarse. Al primer indicio de violencia, actúan automáticamente contra el agresor. El precio por provocar su acción es demasiado terrible para arriesgarse. Como resultado, vivimos en paz, sin armas y sin ejércitos, sabemos que no existen la agresión ni la guerra y podemos dedicarnos a asuntos más provechosos. No pretendemos haber logrado la perfección, pero tenemos un sistema, y funciona. Vine a presentarles estos datos. No nos interesa cómo gobiernan su planeta. Pero, si nos amenazan con su violencia, su Tierra se verá reducida a cenizas. La elección es fácil. Únanse a nosotros y vivan en paz, o sigan así y prepárense para su destrucción. Estaremos esperando su respuesta. La decisión es suya.

Antes de marcharse, Klaatu pone las cartas sobre la mesa y da un ultimátum a la tierra, en los minutos finales de The Day the Earth Stood Still (1951), clásico dirigido por Robert Wise  reivindicado hasta la saciedad gracias a su doble lectura más cercana a la declaración política que a la ciencia ficción más pulp 

viernes, 30 de mayo de 2014

El Ataque de las Hormigas Gigantes


Tras la segunda parte del la galería de portadas del magazine alemán Utopia que por azares del destino se convirtió en una edición repleta de bichos del espacio exterior no pude sacarme de la cabeza imágenes de bichos gigantes invadiendo la tierra, entre todas ellas siempre fueron recurrentes las hormigas gigantes de Them! (1954), película dirigida por Gordon Duglas en pleno furor del peligro atómico producida por la carrera nuclear de la guerra fría. Esta situación propicia el trasfondo para que Gordon nos introduzca poco a poco en una historia que despunta casi a modo de thriller con un grupo de policías que encuentran una niña en estado de shock la cual no sabe cómo ni cuando llego allí. El misterio se amplía con los reportes de extrañas desapariciones en los alrededores que ponen en estado de alerta al sargento Peterson el cual decide tomar un grupo de hombres para investigar el lugar donde apareció la niña, encontrando, para su sorpresa, que las hormigas de la zona han mutado gracias a las pruebas nucleares que el ejército norteamericano ha realizado en esa parte del país, convirtiendo a los inofensivos insectos en gigantescas maquinas de destrucción que se esconden en un enorme hormiguero en el cual almacenan los cuerpos de sus víctimas para poder alimentarse de ellos. 


Tras este primer acto, en el que Peterson y sus hombres nos revela la naturaleza de la amenaza, la película entra directamente en el terreno de la ciencia ficción con un aparte que es un chicle del género pero que a mí en particular me encanta y es la consulta con los científicos de turno, en este caso  representado por el profesor Meldfor y su hija que servirán de apoyo técnico para Peterson explicándole la mejor manera de deshacerse de la amenaza mutante. Así empezaran los primeros ataques al nido de la hormigas que serán bombardeadas con altas dosis de insecticida, pero para desgracia de los humanos dos hormigas reinas escapan del lugar expandiendo la amenaza a otros lugares del país en el que los casos de desapariciones están a la orden de día, lo que precipitara la irremediable participación del ejercito de los Estados Unidos que descaradamente se hacen los de la vista gorda ante las acusaciones por parte de un sector de la población que asocian las mutaciones de las hormigas con las pruebas atómicas realizadas por el gobierno norteamericano. Este aparte es aprovechado magistralmente por Gordon para introducir algunos comentarios en los que se critica al gobierno establecido y su posición frente a eventos que perjudiquen su imagen, en especial lo que se refiere a la campaña armamentística que se vivió durante el periodo de la guerra fría la cual sin duda es la culpable de terror atómico reinante en esa época. 


Todo esto prepara el terreno para el inevitable enfrentamiento entre las hormigas gigantes y el ejercito humano que armado hasta los dientes defiende a la población de la periferia de las ciudades, lugar en el que inicia el ataque insectoide, regalándonos una seguidilla de escenas memorables que a pesar de los años aun resultan igual de estimulantes como hace 50 años, en especial por ese espantoso sonido que identifica la llegada de las hormigas y que aun ahora, tras una nueva visualización, me hace saltar del asiento viendo como esas tenazas gigantes acaban con los parroquianos descuidados que no saben que no deben salir de casa cuando se está viviendo una invasión de hormigas gigantes, aunque estas estén condenadas a morir, porque no nos engañemos, era claro que los humanos se quedarían con este batalla, pero no sin antes dejarnos un mensaje de advertencia en el palabras del profesor Meldfor el cual al finalizar la película se pregunta si esta será la última catástrofe que el uso de la energía atómica produzca a la humanidad. 

                                       

lunes, 19 de mayo de 2014

De Viaje al Planeta Mongo


Uno de los comics de ciencia ficción más emblemáticos de la historia es sin duda Flash Gordon, creación del guionista Alex Raymond que surge en respuesta a otro icono de las tiras cómicas Buck Rogers que para la época acaparaba el mercado de las revistas pulp pero que con la introducción de Flash Gordon quedo en un segundo plano, gracias en parte a los seriales creados por la Universal que se convirtieron en un éxito inmediato. La fama de personaje perduro por más de treinta años pero poco a poco se fue diluyendo con la llegada de nuevas aventuras galácticas más acordes con los preceptos de la época que acaparaban la mayoría de las miradas a la cabeza de Star Trek y Star Wars. Curiosamente George Lucas quiso llevar a la gran pantalla las aventuras de Flash Gordon, pero los derechos estaban en manos de Dino De Laurentiis que tenía entre manos la idea de plantarle frente a la saga galáctica de Lucas con una adaptación dirigida por Federico Fellini el cual rechazo rápidamente la oferta del productor italiano que quedo con el proyecto varado por algún tiempo hasta que recluto Mike Hodges un director menos conocido pero que no le temblaba la mano a la hora de enfrentarse a las psicotronicas ideas de Delaurentiis.


Así nace Flash Gordon, space opera protagonizada por Sam J Jones que con una desfachatez poco usual se pone en la piel del héroe pulp en una aventura que lo llevara al reino de Mongo gobernado por el despiadado Emperador Ming encarnado por Max von Sydow el cual logra una caracterización perfecta del villano espacial destacando sobremanera  sobre el resto del elenco que se complementa con Melody Anderson como la damisela en problemas Dale Arden, el ganador del Globo de Oro Chain Topol como el doctor Hanz Zarkov y la maciza Ornella Mutti como la seductora Princesa Aura para cerrar un plantel que interpretativamente se queda corto pero que por lo menos cumple con las necesidades de la película de Hodges.


En cuanto a la historia es una típica cruzada del héroe en la que Flash Gordon se enfrentara contra el Emperador Ming el cual está causando graves estragos en la tierra provocando terremotos e inundaciones para menguar la voluntad humana y así tener una conquista mucho más fácil. Por supuesto Flash se interpondrá en los planes de Ming regalándonos escenas de batalla absurdas como la inicial en la que la guardia personal de Ming le está dando una paliza a Flash, pero que tras poner en sus manos un objeto que simula ser un balón de futbol americano cobra súper poderes dignos de Hulk y arremete tecleada tras tecleada contra los esbirros del emperador que ahora parecen unos completos papanatas contras las técnicas del héroe terrícola.


Y esto es sucede en los primeros minutos de la película, el resto del metraje nos guardara más momentos como este, en especial desde que Flash se alía con los reinos oprimidos del planeta Mongo para derrotar al terrible Emperador Ming, regalándonos escenas repletas de coreografías sobreactuadas y malos efectos especiales. Pese a esto no puedo negar que la diversión está asegurada, ya sea por lo absurdo de su guión, por sus personajes sacados de la visión más pulp del comic de Rymon, por sus efectos especiales repletos de rayos laser y paneles de bombillitos o por lo genial que es ver a von Sydow como el malvado Ming, Flash Gordon es una de esas películas a las que la frase..es una película tan mala que resulta siendo buena representa a las mil maravillas.

                   

domingo, 11 de mayo de 2014

Galería de Portadas Utopía

Utopía es un magazine de ciencia ficción alemana publicado entre 1953 y 1968, siendo este la primera publicación periódica de esta índole publicada en la Alemania Occidental contando con un gran número de seguidores que esperaba su publicación cada 15 días en las que se incluía las aventuras de Jim Parker un aventurero especial que hacia las delicias de sus lectores convirtiéndose en un símbolo de la publicación que acompañaba sus aventuras con relatos cortos de algunos autores locales y una que otra traducción de obras extranjeras que completaban cada uno de los números que al día de hoy resultan casi inconseguibles en su formato físicos, por fortuna algunos números en digital se pueden rastrear por la red, de ellos tomo esta galería de portadas en las que nos encontramos con ilustraciones con un regusto pulp excepcional y que recrean lo mejor del imaginario sci fi del pueblo alemán.


Un pretérito hombre de negro se enfrenta con una criatura insectoide salida de lo mejor de las monster movies de los años 50´s.  Me queda la dudad si es el planeta tierra o algún lejano lugar por la nave que se ve al fondo, claro que ir de traje a los confines del universo no debe ser muy cómodo.


Los androides invaden el planeta, destruyen todo lo que se encuentran a su paso y se quedan con las rubias, un sueño hecho realidad que bien podría ser la portada de este blog.


Los monstruos marinos son de lo mejor y así lo piensa esta publicación que nos regala el enfrentamiento entre un hombre ataviado con escafandra y cuchillo en mano enfrentándose al hermano perdido del monstruo del Lago Ness.


La bestia de 20 Million Miles To Earth no solo ataco las principales ciudades de los Estados Unidos, si no que en su viaje de destrucción se da un paso por Bonn para acabar con el alumbrado público y de paso con la fuerte industria automotriz del país. 


¿Qué puede salir mal tras una explosión nuclear? Solamente que una criatura proveniente de las entrañas de la tierra decida destruirte a ti y a tus camaradas con cualquiera de sus tentáculos. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Un Hogar Judio


La Tierra Sagrada nunca ha parecido más remota o inalcanzable que a los ojos de un judío de Sitka. Está en la otra punta del planeta, un lugar desdichado y gobernado por hombres a quienes solamente los une su decisión de no dejar entrar más que a un puñado exhausto de judíos de poca monta. Durante medio siglo, los hombres fuertes árabes y los partisanos musulmanes, los persas y los egipcios, los socialistas y los nacionalistas y los monárquicos, los panarabistas y los panislamistas, los tradicionalistas y el partido de Alí, todos han clavado los dientes en Eretz Yisroel y lo han roído hasta no dejar más que hueso y cartílago. Jerusalén es una ciudad de sangre y eslóganes pintados en las paredes, de cabezas cortadas sobre postes telefónicos. Los judíos observantes de todo el mundo no han abandonado su esperanza de habitar un día en la tierra de Sión. Pero a los judíos ya los han echado de allí tres veces: en 586 a.C., en 70 d.C., y de forma salvajemente definitiva en 1948. Hasta para los fieles es difícil no notar cierta sensación de desaliento acerca de sus posibilidades de volver a calzar alguna vez la puerta con el pie.

Michael Chabon describe así la idea de patria judía desde los ojos de los habitantes de Sitka, un poblado ubicado en la fría Alaska al que fueron enviados los judíos tras la Segunda Guerra Mundial y que se convierte en refugio y presidio del imaginario judío de tener un hogar propio. Esto es tomado del hasta ahora extraordinario El Sindicato de Policia Yiddish (2007), primer acercamiento que tengo con Chabon autor que tenía en el tintero desde hace un buen rato y que con los pocos capítulos que llevo de esta novela me a conquistado con ese estilo particular entre ciencia ficción y novela negra que tan pocas veces resulta bien pero que en las manos de este escritor resulta sumamente fascinante.

martes, 29 de abril de 2014

El Engaño Hemingway: un error ultradimensional

En 1922 un joven Hemingway pierde una maleta con la única copia de su primer novela, ochenta años después en un pequeño café un estafador inescrupuloso se encuentra con un profesor de literatura especialista en el afamado autor al cual le propone que realice unos escritos imitando el estilo de Hemingway para hacerlos pasar como esa primer novela perdida. Este será el punto de partida para El Engaño Hemingway (1991) novela corta escrita por Joe Haldeman, un viejo zorro de la ciencia ficción conocido por su saga de La Guerra Interminable con la que gano los premios Hugo y Nebula en 1975 y que con esta novela repite los mismos galardones con una obra que parte desde una premisa muy original al introducir al lector en los devenires de la falsificación literaria, pero como si esto no fuera suficiente, Haldeman decide que la creación de una trama sustentada en el engaño es poco para sus intereses, así que adereza toda esta experiencia con múltiples viajes a universos paralelos. Debo reconocer que inicialmente me encanto la idea, parecía ser que la trama rocambolesca planteada podría funcionar de maravilla, pero lastimosamente todo se queda a medio camino gracias a que el autor decide entreverar demasiado la historia con una especie de grupo policial del espacio tiempo que vera este intento de falsificación como un atentado a la debida línea temporal, lo que implica por supuesto que nuestros profesor de literatura deberá enfrentarse a estos guardianes viajando por diferentes realidades en las que las pequeñas diferencias alteraran sustancialmente su plan, al que conforme pasen las realidades, ira revaluando y se dará cuenta que no es más que otra víctima del engaño, desatando un final apresurado del que Haldeman no sale bien librado pues las cosas se habían puesto tan brumosas que ni el mismo autor tuvo idea como solucionar dejando un montón de cabos sueltos y una sensación de estar perdido en medio de la nada, de hecho releí los dos últimos capítulos para ver si había pasado algo por alto, pero ni con eso pude encontrarle claridad al final de esta historia que resulta sumamente decepcionante teniendo en cuenta la maravillosa idea inicial. 

domingo, 30 de marzo de 2014

Snowpiercer: el frío futuro de la humanidad

Los últimos años el cine postapocalíptico ha vivido un resurgir inimaginable plagando las pantallas con películas que exploran la posibilidad de un futuro en el que la humanidad (o lo que queda de ella) se enfrentan a un nuevo resurgir. Debo reconocer que esta temática en particular me encanta, ya sean comics, libros, videojuegos o películas, intento devorar todo lo que se me cruce por el camino que plante un nuevo start para la humanidad. Con esta idea me acerque a Snowpiercer (2013) película dirigida por Bong Joon-ho que ya nos había regalado anteriormente una pieza de colección con The Host (2006), una visión moderna del cine de monstruos japonés o como es conocido allende los mares Kaigu Eiga en el que una monstruo marino aterrorizara la ciudad de Seúl en una mezcla atípica de comedia, drama y horror con un resultado sencillamente sensacional. 

Para esta ocasión Joon-ho deja de lado los monstruos gigantes para retratarnos una historia basada en la novela gráfica francesa Le Transperceneige escrita por Jacques Lob y Benjamin Legrand e ilustrada por Jean-Marc Rochette, publicada en 1984 alcanzando cierto éxito dentro del territorio francés pero no demasiado como para salir de sus fronteras, tanto así que hasta ahora no ha sido traducida a ningún idioma y por ahora nos deja con los dientes largos a la espera que algún editor lo suficientemente listo para aprovechar el tirón de la película espabile y se ponga en pos de la traducción. Sera entonces esta publicación francesa la piedra angular del guion escrito por el mismo Joon-ho, que nos traslada a un mundo en el que el calentamiento global amenaza con la extinción de la humanidad, por esta razón el planeta entero se une bajo la idea de solucionar el caos climático con la aspersión de un agente químico en la atmósfera capaz de producir el suficiente frió para reorganizar la temperatura, pero las cosas se salen de control cuando la cantidad de frió producida es muy superior a la esperada generando rápidamente una nueva era glacial en la que los únicos sobrevivientes son un grupo de humanos que viven un tren que recorre el planeta entero como medio de escape para contrarrestar las fuertes temperaturas.


La historia nos trasladara entonces diecisiete años más tarde en las que vemos como el tren es un reflejo de la sociedad del pasado con la clase baja en la cola del tren, la cual es explotada constantemente por la clase poderosa que viaja en los primeros vagones con todo tipo de excesos y comodidades. Por supuesto esta situación es un hervidero de resentimiento que se verá reflejada en la rebelión que se cuece en la parte final del tren encabezada por Chris Evans en papel de Curtis que busca desesperadamente hacerse con el control del motor principal para así lograr dominar por completo el tren con el fin de mejorar las condiciones de vida de los de su clase. 


Por supuesto las cosas no serán fáciles para nuestro aguerrido protagonista que en el camino se encontrara con serias dificultades para avanzar, tomando vagón por vagón en una seguidilla de escenas de luchas encarnizadas y sangrienta que me dejaron sin aliento ante la cantidad de violencia gratuita proporcionada por el director que enfrenta al ejército del señor Wildford  que funge como la cabeza visible de la clase alta y que será el enemigo a vencer y los aliados de Curtis que contaran con la ayuda de Namgoong Minsu un antiguo ingeniero encargado de la seguridad del tren que acompañara a Evans durante su recorrido hasta llegar a la cabeza del tren en el que se nos revelara la verdad que oculta el Snowpiercer en una trama final muy bien desarrollada y que me dejo sumamente satisfecho al ver una película que no solo se sustenta en el hecho de hacer un fuerte crítica social para el agrado del público y la crítica, si no que aprovecha esta situación para realizar una obra de género, que busca atreves de la violencia en pantalla, retratar la verdadera naturaleza del ser humano.

                

Actualización


Me escriben al correo androide informándome que la editorial española Bang Ediciones público la obra  de Jacques Lob y Benjamin Legrand bajo el nombre de Rompenieves, me dispuse a investigar y efectivamente el comic fue publicado en noviembre de 2006 con un primer arco argumental llamado El Fugitivo que nos plantea una historia un tanto diferente a la película en cuanto a personajes protagonistas se refiere, pero que mantiene la misma premisa del tren en medio de un futuro congelado. Pero como si fuera poco me entero que Bang también ha publicado la continuación de la historia realizada por Legrand en solitario tras la muerte de Lob que engloba dos arcos argumentales, El Apeador y La Travesía  los cual plantean la existencia de un segundo tren y de un grupo de sobrevivientes que envía señales a ambos trenes. En el papel este segundo volumen cerraría la historia creada en 1984 por el par del titanes del comic francés los cuales espero leer pronto para así de una vez por todas saber que destino tuvo la humanidad.

sábado, 22 de marzo de 2014

Neuromancer: enrevesado inicio cyberpunk

William Gibson escribió en 1984 Neuromancer, obra fundacional del cyberpunk con la que obtuvo el premio Nébula y el premio Hugo a la mejor novela, lo que aparentemente la acreditaba bastante bien. Con esta idea me acerque al libro de Gibson con las expectativas muy altas entusiasmado por encontrarme con una obra que tenía el beneplácito, tanto de la crítica como del público. Lastimosamente la experiencia de su lectura fue todo lo contrario a lo previsto, me encontré perdido tempranamente en un texto que parecía no tener un hilo conductor definido y que me hacia regresar paginas atrás para encontrar un punto en el que pudiera retomar la idea que crecía en mi cabeza, algo como un punto de guardado videojuegil. La trama en teoría no resulta demasiado compleja, tenemos a nuestro protagonista Case, un cyber cowboy a quien se le ha extirpado la habilidad de conectarse con el ciberespacio, y al ser Case uno de los mejores en su trabajo esta falta de habilidad lo ha denigrado por completo convirtiéndolo en un criminal de poca monta hasta que su camino se cruza con Armitage, un misterioso ex militar que le ofrece regresarle su habilidad si acepta realizar una misión especial para él. Este será el detonante para una serie de aventuras que nos llevara por diferentes países en los que conoceremos a una sexy guardaespaldas llamada Molly que en lugar de ojos tiene implantados lentes de alta tecnología y que posee la habilidad de generar afiladas cuchilladas de bisturí en sus dedos en una especia de Yuriko del tecnomundo además de ser testigos del cruel enfrentamiento de Case y sus aliados con un poderoso clan industrial que domina una extraña ciudadela espacial en lo que nada es lo que parece y guarda un terrible secreto en sí misma. Lastimosamente esta premisa que suena increíblemente atrapante es convertida por Gibson en un puzlze confuso como pocos que parece no tener solución alguna el cual me dejo con un montón de vacíos al terminar el libro preguntándome  si de verdad estaba leyendo el famoso Neuromancer y no una novela de un autor desconocido que fundamentaba su trabajo en una serie de referencias pretenciosas que solo hacen que la historia se mueva tan lentamente que termina por derrumbar hasta el mayor de los entusiastas.

sábado, 15 de marzo de 2014

Oblivion, o de como Tom Cruise salva el mundo de nuevo

Tenía la oportunidad de decidir entre Elysium (2013) de Neil Blomkamp y Oblivion (2013) de Joseph Kosinski, me decante inicialmente por la primera al contar con la dirección de Blomkamp que con District 9 (2009) había sorprendido a medio mundo con su historia de refugiados alienígenas varados en Sudáfrica. Tras pasar un par de minutos en los que no conectaba con la película decidí cambiar de registro, era tarde en la noche y sabia que caería rápidamente si no encontraba algo que captara mi atención, por fortuna los primeros minutos de Oblivion resultaron el gancho perfecto al llevarme al año 2077 en una tierra desolada tras una guerra entre los humanos y una raza alienígena llamada los carroñeros que durante la batalla destruyen la Luna dejando al planeta sumido en un caos a causa de los terremotos y tsunamis que la falta del satélite natural produce. Esta situación lleva a los humanos a tomar su arma más poderosa desatando un ataque nuclear que les otorga la victoria pero que deja el planeta casi inhabitable condenando a los últimos reductos humanos a trasladarse a Titán, una de las lunas de Saturno que se convertirá en el nuevo hogar de la humanidad. En la tierra quedaran unos cuantos humanos encargados de proteger una serie de hidroplantas que se encargan de convertir el agua de la tierra en energía que será enviada directamente a Titán. 


Esta premisa más cercana a la ciencia ficción pulp será explotado a lo largo del metraje por Kosinski que se había planteado inicialmente realizar una novela gráfica con esta historia hasta que los productores de Hollywood le compraron la historia dejando la publicación de la misma en un eterno stand by aunque hábilmente la película fue promocionada como una producción basada en un cómic, herramienta que por estos días resulta muy rentable y que sumada a la presencia de una estrella como Tom Cruise aseguraban aparentemente un éxito en la taquilla. Sera entonces Cruise en el papel de Jack Harper quien nos guiara inicialmente por su día a día en la tierra mientras repara los drones encargados de proteger las preciadas hidroplantas que son constantemente atacadas por los carroñeros sobrevivientes. En su misión no estará solo, lo acompaña Vika encarnada por una guapísima Andrea Riseborough que se encarga de las comunicaciones entre Jack y el Tet, una estación espacial que sirve como puente entre la tierra y Titán con la que Jack parece mantener una relación amorosa.


Así nos pasmos la primera parte del metraje en la que el director nos regala planos de la tierra desolada mientras que Jack se dedica a reparar algunos drones, momento que sirve para conocer mejor la personalidad del protagonista que se presenta como un amante de la tierra y que se cuestiona su traslado a Titán tras el final de la misión. Esta aparente calma se rompe con la llegada de una capsula espacial con varios astronautas en estado de criogenia la cual es atacada por los carroñeros a los que Cruise se enfrenta con la ayudad de un drone que en plan Rambo arrasa con todo a su paso (astronautas incluidos) dejando como única sobreviviente a Julia Rusakova una cosmonauta rusa en la piel de la maciza Olga Kurylenko  que será llevada a la base de operaciones en la que reside Jack  causando los celos de Vika en un momento medio forzado que no aporta demasiado, aunque resulta el disparador perfecto para que Kurylenko y Cruise partan de nuevo en busca de la caja negra de la capsula espacial allí serán capturados por los carroñeros que se revelan como humanos y no como los extraterrestres invasores que Jack creía.


Este grupo es dirigido por Morgan Freeman que resulta ser un veterano de la guerra, pero no de humanos contra alienígenas, por que el giro de tuerca que Kosinski nos tenía preparado es que todo lo que sucede en la tierra es una tapadera de la estación Tet que resulta ser una especie de trasnformer espacial que lo único que quiere es secar la tierra para convertir su agua en energía. De ahí en adelante se nos irán revelando los secretos de lo que realmente ocurre en la tierra y de cómo estos afecta la percepción de Jack que se debate entre creer en la nueva realidad que le es revelada o en mantenerse en su burbuja donde nada puede salir mal. Punto que sirve de partida para una carrera final que si bien esta cargada de clichés y nos deja con un final políticamente correcto cierra con altura una película que parte con una premisa ambiciosa que se va perdiendo conforme pasan los minutos pero que como resultado global resulta una película totalmente disfrutable  gracias al buen hacer del director que sabe cómo mantener la atención del espectador así sea con ideas sacadas de la chistera de un mago.

                 

martes, 11 de marzo de 2014

Ready Player One


Hey!, esto esta bastante bien. Pero ¿qué pasa con todas estas cosas viejas aquí en tu habitación virtual?. Parece que los 80 vomitaron aquí.

Uno de los libros más atrapantes que he leído en los últimos años es Ready Player One, opera prima de Ernest Cline autor del guion de la divertida Fanboys (2009 ) que en esta oportunidad nos introduce en un mundo azolado por los cambios climáticos en el que la sociedad se ve sumida en una fuerte crisis gracia a la extinción de los combustibles fósiles. En un mundo tan caótico la población busca vías de escape para soportar su existencia, así nace OASIS un mundo virtual en el que el usuario se conecta con unos guantes y un casco háptico que hace que tengan la sensación de estar allí. En esta realidad encontramos a nuestro héroe Parzival, un adolescente que pasa la mayor parte del tiempo en el mundo virtual, allí como la mayoría de usuarios se dedica a la caza del Huevo de Pascua un tesoro escondido en medio del vasto mundo OASIS por su creador James Halliday que tras su muerte dejo como testamento una única pista para encontrar una de las tres llaves que conducen al ansiado tesoro.

Uno de los momentos más geniales del libro, una batalla épica entre los robots más emblemáticos de los 80´s
Sera Parzival quien encuentre casi por casualidad la primera llave, lo que le traerá el reconocimiento mundial a su avatar al develar tras cinco años  la primera de las llaves ocultas. Por supuesto este hallazgo traerá consecuencias a la vida de Parzival que verá como se desata una carrera por alcanzarle y encontrar las llaves restantes a toda costa llevando a nuestro héroe a encontrarse en el camino con entrañables aliados y feroces rivales que irán alimentando la historia de manera sugerente. Hasta ahí digamos que todo parece más o menos una trama recurrente dentro la ciencia ficción, pero lo interesante de la obra de Cline es el uso de esta historia casi como excusa para crear una canción de amor a la década de los 80´s, en ella encontramos referencias a Blade Runner, Juegos de Guerra, Cindy Lauper, Indiana Jones, Godzilla, los Goonies, la Atari 2600, Mathew Broderick, Regreso al futuro, Star Wars, Star Trek, El Señor de los anillos, Ultraman, World of Warcraft, Dragones y Mazmorras, Voltron y un largo etc de películas, series, vídeo juegos, comics y hechos significativos de la década de los 80´s que el autor incrusta sistemáticamente en la trama de la historia que resulta todo un deleite para aquellos que disfrutamos con la iconografía de la época. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Galaxy of Terror

Tras el éxito de Alien (1979) de James Cameron la avalancha de productos de similar tendencia no se hizo esperar, era el momento para el terror espacial y los directores del exploitation no tardaron en buscar una parte del pastel. Es así como la gente de New World Picture contacto con Roger Corman un viejo zorro en el mundo del exploitation que para el momento contaba con más de 50 películas en su haber para que se encargara de producir un Alien que llenera las arcas de la pequeña productora. Con este propósito se recluta a Bruce D. Clark quien se encarga de aportar la historia y el talento tras las cámaras para engendrar esa delicia fílmica que es Galaxy of Terror (1981).

La historia comienza  con la nave espacial Remus que se encuentra en la superficie del planeta Morgantus, allí  nos encontramos con un miembro de la tripulación que huye despavorido de algo que parece perseguirle hasta que finalmente logra atraparle matándole al instante en una escena bastante chunga. La acción se traslada entonces al planeta Xerxes en donde un ser misterioso llamado el Amo se entera de la noticia de la desaparición de la nave Remus ordenando de inmediato la concebida misión de rescate. Es aquí cuando las cosas se ponen interesantes cuando vemos un desfile de luminarias de la serie B ser reclutados para esta misión; contamos entonces con la capitán Trantor interpretado por Grace Zabriskie pre Twink Peaks y mucho antes de enloquecer y dedicarse a la poesía, el comandante Baelon  encarnado por el prolífico actor de cine erótico Zalman King, Erin Happy Days Moran como la telepata Alluma,  Robert Englund antes de ser Fredy Krueger y el rubio de V invasión extraterrestre haciendo de mecánico con ínfulas de capitán,  Quuhod un silencioso guerrero interpretado por Sid Haig a.k.a Capitán Spaulding, la ingeniera Dameia en la piel de la maciza Taaffe O'Connell y finalmente nuestro marciano favorito Ray Walston en el papel de cocinero misterios.


Con este selecto grupos las cosas no podría estar mejor, pero increíblemente las cosas mejoran cuando somos testigos de uno de los despegues más psicotronicos jamás filmados, nunca vi tantos paneles de bombillitos en una sola escena, la cantidad de perillas y suiches es sencillamente encantadora. Debo reconocer que este tipo de artilugios me cautivan demasiado, además si son utilizados sin lógica alguna por los avezados astronautas mucho mejor, como en el caso de Galaxy of Terror donde los personajes se dedican a hundir botones sin cesar durante varios minutos hasta que el acostumbrado aterrizaje forzosos determina el fin de la sesión de botones.


Luego del aterrizaje los miembros de la misión de rescate van en pos de la nave Remus, al encontrarla se dan cuenta que no existen sobrevivientes, la única pista para resolver el misterio parece hallarse en una pirámide que se encuentra cerca de la nave, el equipo entonces se dirigirá hacia la extraña estructura que al adentrarse en sus pasillos nos ofrecerá la típica cuota de eliminación del cine de género. Es así como uno a uno van cayendo nuestros avezados astronautas victimas de lo que parece ser una fuerza maligna que los hace presa de sus propios temores, regalándonos una de las muertes más bizarras del sci-fi de los 80’s protagonizada por Taaffe O'Connell que literalmente es violada por un gusano gigante que tras la injuria espacial no le tiembla el tentáculo para cargarse a la pobre Dameia.



Finalmente solo quedara un sobreviviente de la misión de rescate que se verá la cara frente a frente con el Amo que le revelara las verdaderas intenciones de la misión y el por qué han sido elegidos para la misma resultando en un final algo descafeinado, teniendo en cuenta el despiporre visual ofrecido con anterioridad, pero que no deja de ser un punto olvidable ante el disfrute que es sentarse frente a la pantalla y dejarse llevar por la injustificable historia de Galaxy of Terror que tiene completamente merecida su calificación de película de culto.

                                             

sábado, 23 de noviembre de 2013

The Day of the Doctor


Los Whovians están de fiesta con el aniversario de la más longeva serie de ciencia ficción de la historia, ya son 50 años y varias encarnaciones del personaje conocido como el doctor que con sus aventuras espaciales se ha convertido en un icono seguido por millones de personas. Debo reconocer que mi experiencia con Doctor Who es poca, he seguido la serie en sus recientes encarnaciones con un entusiasmo moderado, sin embargo no deja de alegrarme el hecho que una serie de género llegue a una cifra de tal calibre, solo espero que sea la primera de muchas.

martes, 5 de noviembre de 2013

Monstruos Gigantes, Platillos Voladores, Científicos Locos Y Rock And Roll 


Una de las décadas favoritas del androide imperial es sin duda los 50´s, el imaginario colectivo permeado por una idea paranoica de que todo se va acabar resulta sumamente fascinante, especialmente si tomamos toda esta idea paranoide y la extrapolamos al cine Sci-Fi de la década que tan buenos momentos nos ofreció con películas repletas de monstruos gigantes creados por la energía atómica, invasiones provenientes del espacio exterior con platillos voladores armados de rayos láser capaces de destruir las principales ciudades humanas y científicos que perdían la cordura con tal de traspasar las fronteras de la ciencia. Esto y mucho más es lo que podemos disfrutar en The Ultimate 50's Rockin' Sci-Fi Disc recopilatorio editado por Viper Records en 2003 que recupera canciones olvidadas de la década atómica enfiladas al Rock and Roll más arquetípico las cuales toman todos los referentes de la ciencia ficción de la época  para juntas, crear un disco cargado de guiños fácilmente identificables que hará las delicias de quienes disfrutamos de toda el imaginario de la ciencia ficción de los 50´s, solo basta darle un vistazo al trackilist para darse cuenta de que estamos ante una pieza digna de atesorar. 

01. Flying Saucer Boogie - Cletro, Eddie & His Round Up Boys 
02. Rocket In My Pocket - Lloyd, Jimmy 
03. Creature From Outer Space - Day, Sonny 
04. Flying Saucer Rock 'n' Roll - Riley, Billy Lee 
05. Satellite Baby - Stanley, Skip 
06. First Man On Mars - Fautheree, Jackie 
07. Sputnicks And Mutnicks - Anderson, Ray 
08. 50 Megatonne - Russell, Sonny 
09. Martian Band - Wildtones 
10. Shootin' For The Moon - Carl & Norman 
11. Rocket Trip - Lowell, Jackie 
12. Trip To The Moon - Renolds, Wesley 
13. Rock On Mars - Dunavan, Terry 
14. Satellite Fever Asiatic Flu - Perryman, Paul 
15: Orbit With Me - Sheather, Sonny 
16. Man From Mars - Paulson, Butch 
17. Rock Old Sputnik - Young, Nelson 
18. I'm Building A ... On The Moon - Rogers, Weldon 
19. Boppin' Martian - Robinson, Dick 
20. Rock On The Moon - Stewart, Jimmy

      

lunes, 21 de octubre de 2013

Los Robots y el Vodka


El vodka tenía un sabor fuerte, científica y agresivamente barato. Técnicamente, el vodka estaba hecho de patatas, aunque Norm sospechaba que estaba fabricado por robots mal pagados  procedentes de planetas lejanos de ciencia ficción, donde los seres vivos habían dejado de existir y donde la receta del vodka era el legado de unos antepasados humanoides extinguidos desde hacía ya mucho tiempo.

La frase es tomada de Glove Pond, novela escrita por Roger Thorpe dentro de El Ladrón de Chicles de Douglas Coupland y que funciona como subtrama del texto original la cual me recuerda poderosamente a uno de los momentos más memorables de Forbidden Planet (1956), en la que Robby The Robot analiza la fórmula del Whiskey para producir 227 galones del mismo en favor de los sedientos cosmonautas que aterrizaron en Altair IV.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Poster del Domingo - Earth vs. the Flying Saucers

Una de las películas más emblemáticas de la ciencia ficción de los 50’s es sin dudad Earth vs. the Flying Saucers (1956)  en la que unos seres provenientes de miles de años luz de la tierra deciden apoderarse del planeta, en un plan que les llevara 90 días y que se plantea como la perdición de la humanidad. Esta increíble trama viene acompañada por los maravillosos efectos de Ray Harryhausen que es el encargado de realizar los platillos voladores que atacan las principales capitales del mundo, en un hermoso blanco y negro que es aprovechado para introducir material de archivo de combates de la Segunda Guerra Mundial para abaratar los costos de una película de serie B que es emblemática entre toda la camada sci-fi de los 50´s y que nos deja para la historia la increíble escenas de la destrucción de Washington a cargo de los platillos, como lo muestran el poster promocional en que los rayos láser de los platillos destruyen todo a su paso mientras que los humanoides se encargan de aniquilar a la poca resistencia humana, dejando solo un pequeño recuadro para la pareja protagonista en una típica imagen donde el hombre protege a la mujer.

Caso contrario presenta el poster italiano que deja de lado la espectacularidad sci-fi del original con una imagen mucho más sobria, pero que a mí me parece más potente con la Joan Taylor mirando al cielo con ojos de terror, mientras que tres platillos destruyen Londres los cuales son atacados por un ejército humano en una escena de caos en donde podemos observar una especie de cañón que dispara al enemigo mientras un grupo de personas intenta huir despavoridas. 


El poster francés toma como referente la imagen original, pero se inclina más hacia una vertiente pulp con una imagen a blanco y negro en el que solo el color amarillo hace presencia en el titulo de cabecera y en los rayos mortales de los platillos voladores en un poster que parece casi amateur con un dibujo feista, pero que al fin y al cabo cumple con la función de atraer al publico a las salas de cine.


Finalmente tenemos el poster alemán que retoma los elementos principales del original aumentando la dosis de violencia en una imagen poco alentadora en la que vemos todo en ruinas mientras que dos de los humanoides atacan a mansalva a una indefensa mujer en una jugada arriesgada por parte del diagramador que en una sociedad conservadora se atreve a plasmar una imagen de clara violencia de género, así sea que esta provenga del espacio exterior.

Bonus Stage: esta imagen poco conocida que se utilizo para la campaña de expectativa de la película que nos muestra un platillo volante aterrando a un grupo de personas que huyen de la ciudad. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

¡Vigilad El Cielo!


..decidle a todos, decidle al mundo entero donde quiera que estéis ¡vigilad el cielo!, no os descuides, vigilad, seguid vigilando el cielo.

Esta frase con la que cierra The Thing from Another World (1951) se ha convertido en uno de los referentes de la ciencia ficción de los 50´s en la que las invasiones extraterrestres estuvieron a la orden del día con obras tan emblemáticas como The War of the Worlds (1953), Earth vs. the Flying Saucers (1956) o Invasion of the Body Snatchers (1956)  que se plantean como un reflejo del miedo colectivo de la sociedad occidental hacia  lo desconocido en una clara metáfora de la perspectiva real de una invasión soviética durante los años de la guerra fría. Es entonces que la frase con la que Christian Nyby finaliza la película funciona como una advertencia para una generación que creció mirando al cielo en busca de aviones enemigos dispuestos a bombardear sus hogares, pero también creció con los ojos puestos en el espacio, en la posibilidad de contactar con seres de otros mundos y con la inevitable conquista del universo, en un ejercicio de metalenguaje que después de más de cincuenta años sigue impresionando como el primer día.

domingo, 4 de agosto de 2013

Poster del Domingo – Planet of the Apes


Una de las más grande películas de ciencia ficción es la que nos convoca hoy par un nuevo Poster de Domingo, se trata de Planet of the Apes película estrenada en el año de 1968 que se basa en la novela homónima escrita por Pierre Boulle  y que cuenta como figura estelar al genial Charlton Heston quien realiza una de las mejores interpretaciones, si no la mejor de toda su carrera encarnando al  coronel George Taylor quien será el héroe encargado de adentrarse en el peligroso planeta habitado por simios inteligentes. La premisa es sumamente atractiva y esconde un aire de crítica social como lo demuestra el poster promocional que nos regala esta perfecta descripción: he may find the most terrifying one of all on the planet where apes are the rulers and man the beast.


El poster francés es mucho más elocuente al mostrarnos sin dudar el poderío simio frente a la incipiente sociedad humana que se ve reducida al esclavismo con un Heston acorralado por dos simios que si te fijas bien podrás ver como el artista que realiza el poster muy macabramente los impregna de una sonrisa placentera al ver el sufrimiento del humano, pero que da pie a la esperanza con una pequeña imagen de capitán Taylor alzado en armas y comandando las huestes de la revolución humana.


Esta idea de dominación la comparte el poster latino que no da ningún signo de esperanza para los humanos con el protagonista acorralados por dos esbirros simios, pero es el meta lenguaje que utiliza la imagen es lo que la hace más fascinante. Primero nos advierte el tono de la película con ¡A la caza del hombre!, en una frase que resulta contundente para introducir al espectador en la película y termina con Un hombre viaja a través del tiempo y se encuentra la más escalofríate respuesta a sus preguntas científicas en un claro tono de advertencias sobre el auge de la especulación científica.


Por supuesto  no podría faltar el poster japonés que se decanta más por la aventura espacial al centrarse en la figura del explorador que debe enfrentarse a los peligros de los confines del universo con Heston ataviado de su traje de astronauta en primer plano relegando el tono social de la película a un pequeño fotograma en la parte de abajo en la que podemos ver como los simios dan caza a los humanos en el que es para mí la mejor imagen promocional realizada para esta película 

Bonus Stage: estas tres rarezas que me encontré de las que poco o nada puede decir, me resulta inclasificable su procedencia pero es una muestra más de la grandeza y poderío del imperio simio